TATE!!!!!!! pensé ayer cuando después de varias semanas se me iluminó la ampolletita, por fin. Creo que, definitivamente, es recomendable entre tanta pachanga, mambo y cha-cha-chá, sentarse un ratito con los amigos a hablar de cosas un poco más trascendentales, de esas que después de vaciar todo lo que teníamos guardado, les decimos "disculpa, me fui en volá". Gracias a esas pequeñas "volás" con ella y con él, pude aclarar un poco el panorama que me venía dando vueltas en la cabeza desde hace exactamente 1 mes y 1 semana, y aunque tenía las ideas bien claras, sentía que me faltaba la base.
Ella espera ansiosa cambiar el curso de su vida. Se siente impaciente al pensar que siempre girará en torno al estudio, al trabajo y salir los fines de semana con sus amigos. Además, aunque tiene una relación casi perfecta con sus padres, vive agobiada por los problemas que otros le dan a ellos, y que le afectan a ella inevitablemente.
Él... bueno, él nunca se sintió a gusto en el colegio ni en la universidad, creo que incluso en el jardín debió sentirse como cochayuyo dentro de cazuela. Pero no es flojo, yo lo conozco, y sé que no es que prefiera quedarse viendo tele o chateando o tomando con los amigos... al contrario, desde que tengo memoria, lee, escribe, pregunta, se informa, en general, se nutre de conocimiento. Por eso cuando me dijo lo que estaba pensando, no me pareció loco ni tampoco esa actitud típica de ciertos universitarios que dicen “esto no es pa’ mí” y se cambian de carrera como si fuese tan fácil. Me pareció, más bien lógico de acuerdo a su personalidad, que quisiera abandonar la carrera y buscar nuevas opciones para educarse. Tampoco me pareció loco que me dijera que quería quizá hacer un curso de greda o artesanía, ni que quería hacer un viaje para conocerse más y valorar sus cualidades.
Ella no cree mucho en el destino, sino en que cada uno con sus acciones va forjando lo que serás en un futuro. Yo no sé... creo que a veces el destino te da un empujoncito, una pista, algo así, y si tienes los cojones o si eres lo bastante vivo para darte cuenta, lo aprovechas y te pueden pasar cosas inolvidables, pero si, al contrario, te entra ese pánico a lo desconocido, vas a seguir marcando el paso y te quedas como un pokémon entre medio de los otros cientos de pokemones. Es más cómodo.
Yo sé que ella y él sabrían a lo que me refiero si les cuento que encontré mi camino – o al menos esa sensación me da -. Ahhh... suena a nombre de película o a momento cursi cursi, pero es la verdad y no sé cómo llamarlo de otra manera para que sea “más yo”. No significa que en este momento lo esté viviendo completamente, ya que sigo siendo la misma, haciendo las mismas cosas y rodeada de la misma gente, pero pude ver un atisbo, vivirlo durante un tiempo, y sí, fue tal cual lo soñé y tal cual lo quiero vivir toda la vida y tal cual quiero que lo vivan todos los que lo quieran vivir. Rapsusklei dice en una de sus canciones: “...yo quiero una casita en las montañas protegida por las nieves, las montañas en relieve, plantando mis hiervitas, fumando porros leves con mis bebes y mi lobita...” Yo también.
Si pudiera dibujar con palabras todos los recuerdos que se me vienen a la cabeza, seguramente no sólo él y ella me entenderían. Otros, que tal vez me juzgan de soñadora, puede ser que actúen así porque prefieren pensar en un destino ya estipulado, en una vida que gire en torno a lo que el sistema nos enseña, es decir a cánones occidentales centrados en la moral y las buenas costumbres, con un eje principal: el dinero.
Es loca la sensación de sentirse así, teniendo el privilegio de saber que existe un lugar del mundo en el cual puedes decir: “yo nací para esto”. Muchas veces también me sentí así en Horcón; tiene la mística y la gente, también me pasó algo parecido cuando tuve la oportunidad de cruzar a la Isla Tenglo... pero a esos lugares le faltan los otros factores que "allá" encontré: clima, compañía, paisaje, realidad, esfuerzo, detalles, etc. Y cuando hablo de todo esto, no me refiero en ningún caso a algún lujo, para nada, sino que hablo de simplezas... de bañarse todos los días en la ducha del patio; dormir en la terraza de algún amigo o en una carpa en la playa hasta las 8 de la mañana y después fuera de ella en una sombra fresca en la arena, porque el calor achicharra; comer en el patio y sentir la compañía de los cangrejos que se pasean juguetones a tus pies; amar en la hamaca mientras suena de fondo un rap chilensi; fumar marihuana mirando como el sol se esconde en el horizonte; tomar una cerveza fría en el almacén del pueblo y descubrir otro almacén desconocido que está iluminado sólo por un foco en medio de toda esa oscuridad del campo y... los viejos jugando cartas y las viejitas viendo la teleserie; caminar por esos callejones de tierra y ver a las familias sentadas afuera de la casa, los niños corriendo descalzos y las niñas, entre risas, descubriendo los primeros amores... Dentro de todo esto, no puedo dejar de recordarlo a él – este es otro él-, que fue nombrado por las estrellas y el destino: acuario, y haciendo honor a esto, como pez, le da otro significado al mar a partir de este momento... lo veo dibujando su sello eterno en la piel de las personas, incluso en la mía... lo veo dando saltos en la arena y tocando el berimbau, lo escucho rimando y hablar de la periferia, lo veo... y lo sigo viendo, y me veo yo también en sus ojos.
Lo mejor de todo es que no olvido mi esencia, ni mi lucha ni mis ideales. Al final todo el mundo es un solo país para quien no le interesan las fronteras, y la misma revolución que se debe efectuar acá, se tiene que hacer allá y más allá y acá dentro también. Todo es un complemento, un rompecabezas que en mi vida por fin empezó a tomar sentido. Y es que antes ya he amado con todo el corazón, he conocido lugares hermosos de mi país, y también he apretado ideales fuertes en mi pecho, pero aún así nunca me sentí de esta manera, porque siempre faltaba algo.
Ella me dijo que le gustaría recorrer el mundo, tener muchos hijos en cada país, y amarlos como si fueran la última cosa. Pero no va con nuestros tiempos, pensó, para mi familia sería una vergüenza. Él, en cambio, seguramente sería feliz en el sur de Chile, en una comunidad indígena, en contacto total con la pacha mama. Mi mamá dice que siempre tuvo el sueño de vivir como hippie y sobrevivir gracias a sus manos, haciendo artesanías como a ella le gusta. Mi papá... eh papá! si quieres fumarte un porro, sólo hazlo, nadie te va a juzgar ni va a dudar de tu inteligencia.
Nunca había pensando tanto en el destino como en este último tiempo, ni tampoco en lo que cada uno de nosotros necesita para ser feliz, pero no hablo de esa felicidad superficial y material, hablo de SER FELIZ. Algunos necesitan sólo un amor sincero y que llene todos los rincones de su vida; otros, conocerse espiritualmente; otros, amar la natura, las flores, la fauna; otros, luchar con uñas y dientes y olvidarse de la vida propia. Por mi parte tengo en mis planes terminar de estudiar, no porque necesito con ansias un cartón que acredite que soy periodista, sino porque me gusta lo que hago y porque aquí o en la quebrada del ají puedo ejercer y contribuir de alguna manera; y también esperar que de nuevo llegue el momento en que el destino me dé el empujoncito, y entonces, voy a decirme: sí tengo los cojones... y tal vez ... en 4 años más ni vuelva.
Disculpen, me fui en voláááááááá.